Archivos para ‘Literatura’

25/01/2012

Nosotros, de Evgeni Zamiatin

En la otra entrada que publiqué hoy ( El camino hacia ’1984′ — nota de Thomas Pynchon sobre George Orwell) reproducía un artículo en el que Thomas Pynchon da cuenta de la larga polémica que envuelve a la obra -a la figura, podríamos decir– de George Orwell y sus difíciles y críticas relaciones con el stalinismo, a raíz de las cuales fue acusado de anticomunista, procapitalista, proamericano, etc..
Una de las acusaciones que pesa sobre Orwell se refiere al plagio que realizó de la obra de Evgeni Zamiatin, Nosotros, distopía que dio lugar al 1984 orwelliano.
El texto que  compartimos fue escrito por Zamiatin en 1920, exiliado en París y desilusionado por la revolución rusa. Caricaturiza al régimen soviético y plantea además una crítica a la racionalidad de la vida moderna.

NOSOTROS Evgeni Zamiatin

 

 

 

Veselka Medich

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25/01/2012

El camino hacia ’1984′ — nota de Thomas Pynchon sobre George Orwell

Lo que sigue es un extracto de la introducción de Thomas Pynchon a la nueva edición de 1984, de George Orwell, publicada recientemente por Fiftieth Anniversary Plume  (Penguin).

El último libro de George Orwell, 1984, ha sido  siempre víctima, en cierto modo, del éxito de Rebelión en la granja, que la mayoría de la gente se  conformó con interpretar como una clara alegoría sobre el triste destino de la revolución rusa. Desde el  momento en el que el bigote del Gran Hermano hace  su aparición, en el segundo párrafo de 1984, muchos  lectores lo relacionan directamente con Stalin y caen en la tentación de trasladar, punto por punto, la analogía que habían aplicado al libro anterior.  Aunque no hay duda de que el rostro del Gran Hermano es el de Stalin, igual que el del despreciado  hereje del partido, Emmanuel Goldstein, es el de Trotski, ninguno de los dos coincide con su modelo tan exactamente como pasaba con Napoleón y Bola de Nieve en Rebelión en la granja.
Aun así, el libro se comercializó en Estados Unidos como una especie de panfleto anticomunista. Publicado en 1949, llegó en plena era de McCarthy, cuando el  “comunismo” había recibido la condena oficial por ser una amenaza monolítica y de  alcance mundial, e intentar mostrar, siquiera, las diferencias entre Stalin y Trotski, era inútil, tan inútil como

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01/01/2012

Esperando a los bárbaros

¿Qué esperamos agrupados en la plaza?

Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignidades y títulos.

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29/12/2011

Manuscrito encontrado en una biblioteca

Hal Drapper (1914-1990) es un marxista estadounidense, autor entre otras cosas de “Las dos almas del socialismo”,   obra en la que defiende el socialismo desde abajo, la autoemancipación de la clase obrera en oposición tanto al capitalismo como a la burocracia stalinista, ambas practicantes, según sostenía, de la dominación desde arriba.  Promovió también el socialismo del tercer campo (o trotskismo del tercer campo), una rama del socialismo que se opone tanto al capitalismo como al stalinismo (no confundir con la tercera posición  o tercera vía).

En diciembre de 1961publicó una short story de ciencia ficción en la Magazine of Fantasy and Science Fiction  (Revista de fantasía y ciencia ficción) llamada MS Fnd in a Lbry (Manuscript Found in a Library), o Manuscrito encontrado en una biblioteca.  Relata la historia de un paleoantropólogo de algún planeta desconocido que visita la Tierra para investigar el colapso de nuestra otrora prometedora civilización. El exceso de información llevó a los terrícolas a un intrincado y circular sistema de archivos cuya pretensión era compendiar todo el conocimiento humano. Resultó que los archivos, catálogos y bibliotecas se hicieron más pesados e inabarcables que el conocimiento que pretendían archivar. Colapso, fin por exceso.

En su exaltación onírica habrá abrevado, tal  vez, de la matemática de la

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12/09/2011

11/9/11

Saber que toda vida tiene su final no la hace menos vivible. Del mismo modo, saber el final de un libro o una película puede aumentar el placer que nos produce. Esto será más útil o más apropiado en aquellas novelas ab ovo¸ en las que la trama avanza linealmente desde el inicio hasta la culminación. Sin embargo, cualquiera sea la línea narrativa o el tiempo del relato, hay muchos lectores o espectadores para quienes es fundamental que no se devele la intriga hasta el final; los fundamentalistas piensan incluso  que saber el  menor dato sobre ese libro o película les arruina todo placer.  Hay muchos sitios (1.920.000 resultados  de “cuidado spoilers” en el buscador) en los que se comentan películas en los cuales hay aviso de spoilers (son aquellos que develan el final o detalles fundamentales de la trama;): el que avisa no es traidor. El orgasmo como final del coito, el mejor trozo de torta como último bocado…

Hace seis días un hombre voló en pedazos al borde de una carretera en el norte de Wisconsin.”

Así comienza Leviatán, de Paul Auster. Benjamin Sachs es todavía un muerto anónimo, tirado al borde de una carretera. Le ha estallado una bomba en la mano. Su cuerpo ha quedado convertido en docenas de pedazos. El final se nos ha develado en la primera línea. El resto, será la reconstrucción de una trama laberíntica, una combinación de ingredientes que dan un resultado explosivo: un hombre vuela en pedazos al borde de una carretera. Busca conquistar la libertad volando la estatua de la libertad, aún a costa de la propia vida.

La repetición televisiva de las imágenes de unos aviones estrellándose contra las torres más altas y poderosas del mundo (no importa si lo son sólo simbólicamente) exactamente diez años atrás no deja de recordarme a Benjamin Sachs, el personaje border –o outsider—de Auster.  Torres, estatuas de libertad. Pocos intersticios en los cuales filtrar la posibilidad de hacer una vida; será necesario abrirlos a fuerza de explosivos.  Las torres derritiéndose en polvo y arañazos dejando un charco de espectáculo  frente al cual no quiero ni pestañear, para no perderme nada. La pesadilla de la ciudad arrasada, el morbo al palo. Y del otro lado, un hombre que no pudo, un sistema cerrado al que le fallaron los mecanismos de adaptación, una vida.

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