Archivos para ‘Varios’

12/09/2011

11/9/11

Saber que toda vida tiene su final no la hace menos vivible. Del mismo modo, saber el final de un libro o una película puede aumentar el placer que nos produce. Esto será más útil o más apropiado en aquellas novelas ab ovo¸ en las que la trama avanza linealmente desde el inicio hasta la culminación. Sin embargo, cualquiera sea la línea narrativa o el tiempo del relato, hay muchos lectores o espectadores para quienes es fundamental que no se devele la intriga hasta el final; los fundamentalistas piensan incluso  que saber el  menor dato sobre ese libro o película les arruina todo placer.  Hay muchos sitios (1.920.000 resultados  de “cuidado spoilers” en el buscador) en los que se comentan películas en los cuales hay aviso de spoilers (son aquellos que develan el final o detalles fundamentales de la trama;): el que avisa no es traidor. El orgasmo como final del coito, el mejor trozo de torta como último bocado…

Hace seis días un hombre voló en pedazos al borde de una carretera en el norte de Wisconsin.”

Así comienza Leviatán, de Paul Auster. Benjamin Sachs es todavía un muerto anónimo, tirado al borde de una carretera. Le ha estallado una bomba en la mano. Su cuerpo ha quedado convertido en docenas de pedazos. El final se nos ha develado en la primera línea. El resto, será la reconstrucción de una trama laberíntica, una combinación de ingredientes que dan un resultado explosivo: un hombre vuela en pedazos al borde de una carretera. Busca conquistar la libertad volando la estatua de la libertad, aún a costa de la propia vida.

La repetición televisiva de las imágenes de unos aviones estrellándose contra las torres más altas y poderosas del mundo (no importa si lo son sólo simbólicamente) exactamente diez años atrás no deja de recordarme a Benjamin Sachs, el personaje border –o outsider—de Auster.  Torres, estatuas de libertad. Pocos intersticios en los cuales filtrar la posibilidad de hacer una vida; será necesario abrirlos a fuerza de explosivos.  Las torres derritiéndose en polvo y arañazos dejando un charco de espectáculo  frente al cual no quiero ni pestañear, para no perderme nada. La pesadilla de la ciudad arrasada, el morbo al palo. Y del otro lado, un hombre que no pudo, un sistema cerrado al que le fallaron los mecanismos de adaptación, una vida.

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